Se acabaron los preconceptos y los prejuicios sobre las marcas acostumbradas a ofrecer grandes berlinas de lujo como Bentley o Rolls-Royce (con el Ghost). Hoy por hoy, cualquiera de los modelos especiales de ambas marcas le pueden hacer pasar un mal rato a cualquier coche alemán o italiano, dejando atrás su pasado exclusivamente dedicado a complacer a clientes cuyo único interés era el lujo y confort de marcha.

Un Bentley Continental Supersports, una versión más racing del GT Speed, con menor peso y unos 20 caballos más de potencia, usando el mismo motor W12, fue llevado al Nurburgring con el ilustre Derek Bell al volante. Y parece que el Bentley se movió como pez en el agua en el infierno verde, por el buen comportamiento de la suspensión, dirección y el sincronizado de las velocidades. Mucho premio para un conjunto que no es exactamente lo mismo que un Porsche o Nissan GT-R.

Vía: World Car Fans