

¿Alguien de nosotros puede imaginarse una vida sin coches? Porque eso es lo que está ocurriendo en la ciudad alemana de Vauban, cerca de la unión de las fronteras suiza y francesa.
Desde principios de la década de los 90´s, la gente se ha estado moviendo en transporte público y bicicletas, dejando totalmente de lado el uso del coche.
Pero la ley en contra de los coches en Vauban no es compulsiva, ni el coche está prohibido. Quién quiera tener coche puede tenerlo, pero el estacionamiento sólo está permitido en las afueras de la ciudad, donde el alquiler de un espacio de estacionamiento cuesta la friolera de 20.000 Euros al mes. Con estos costos, a cualquiera se le hubieran quitado las ganas de tener coche allí.
La experiencia fue organizada por los mismos pobladores y el gobierno municipal para purificar el medio ambiente y crear un estilo de vida distinto, con el desarrollo de centros solares de energía, la aplicación del corporativismo de parte de sus habitantes, diseño inteligente del casco urbano y, para nosotros, calles tristemente vacías de coches.
Las necesidades de la gente cuando necesitan forzosamente un coche, para viajes, por ejemplo, se ven cubiertas con el sistema de compartir coches que ofrece el mismo gobierno de la ciudad. Además existe una red de transporte público “ultra-eficiente” que sirve a todos sus habitantes.
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