
En estos momentos en que Sergio Marchionne ya se ve sentado en la silla que ocupaba el CEO de Chrysler, es cuando han comenzado los problemas de apelaciones para la fusión, ya que muchos de los acreedores de Chrysler se niegan a que el juzgado deje las deudas incobrables en bancarrota, mientras que las deudas que Chrysler puede pagar pasen a manos y control de Fiat, el único que manifestó interés en comprar la empresa. Lo que gran parte de los acreedores querÃa desde el principio era que el estado liquidara la empresa para que todos puedan cobrar sus deudas.
Sin embargo, si Fiat no se hubiera hecho cargo de Chrysler, la liquidación de la empresa hubiera dejado a 155.000 personas en la calle y un impacto devastador en la economÃa norteamericana. A pesar de la protección del juzgado, Chrysler todavÃa sigue perdiendo 100 millones de dólares al dÃa.
El dÃa lunes es el último dÃa de apelaciones, las cuales ya han sido calificadas de muy improbables de ser aceptadas por el juez por los analistas. Marchionne puede estar tranquilo: se sentará en la silla de CEO de Chrysler, a pesar de todo.










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