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En la fecha que disputa el WTCC (Mundial de Turismos) en el circuito callejero de Pau este fin de semana, han salido a relucir más problemas para la FIA, ya que ha tenido que cambiar el reglamento sobre la marcha ante las quejas del equipo oficial BMW en relación a la presión de los turbos que marcaba la norma, de 2.5 bares con 0.4 bares de tolerancia para los Seat diésel ante la inexactitud(¿?) de los sistemas de medición. Sin embargo, los turbo de los Seat estaban al filo del reglamento.

El problema comenzó en la anterior carrera en Marruecos, donde ante las amenazas de BMW de retirarse de la categoría, la FIA sancionó a uno de los pilotos de Seat, Tiago Monteiro, con la descalificación de la carrera.

Y este fin de semana, explotó la bomba en la carrera de Pau (que incluyó un espectacular accidente entre el coche de seguridad y uno de los competidores). En resumidas cuentas, la FIA cambió el reglamento para contentar a todos con 2.5 bares de máximo de presión de los turbos para todos, Seat está más que furiosa con el asunto, ya que perjudica a sus coches diésel, y analizará si continúa o no en el WTCC. Para colmo, 8 coches fueron descalificados a pedido de Seat por superar el límite de revoluciones reglamentario en los rebajes, entre ellos 4 BMW, durante las pruebas de calificación.

¿Habrá llegado la hora de una reestructuración total del organismo que fiscaliza casi todas las carreras internacionales?