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A finales de 2007, BMW presentó un conjunto de características en algunos de sus modelos (cuatro cilindros tanto de gasolina como de diésel) con el objeto de disminuir el consumo de combustible. Tal tecnología fue bautizada como EfficientDynamics (se dice por ahí que el KERS del BMW Sauber F1.09 está basado en esto) e incluye un alternador que sólo resta energía al motor en desaceleraciones o frenadas, el famoso Stop Start de Bosch, una dirección completamente eléctrica, una serie de elementos en la parrilla que pueden moverse en pro de una mejor penetración aerodinámica y hasta una bomba de agua eléctrica, también autónoma a la cadena de distribución.

La semana pasada, por lo menos un año y medio después Audi contestó. Su propuesta al parecer no plantea nada nuevo mecánicamente hablando (de hecho es casi una copia al carbón de lo que ofrece BMW), a excepción de una pequeña pantalla LCD que monitorea el manejo y puede sugerirnos un modo ideal de cambio de marchas que será incluida de serie en algunos modelos a partir de este mes. Como dato duro, el BMW 320i automático que tiene 170 HP cuenta con un consumo de 6.1 l/100 km (16.3 km/l), mientras que el Audi A4 2.0 TFSI con 180 HP gasta 6.6 l/100 km (15.1 km/l). Me parece entonces que lo de Audi apenas es aplaudible, pues era justo y necesario.

Sólo para no dejar, el BMW 320i hace el 0 a 100 km/h en 8.2 segundos y tiene una velocidad máxima de 228 km/h, mientras que el Audi A3 TFSI lo hace en 7.9 segundos y no deja de empujar hasta los 236 km/h. ¿Performance o consumo? Que el bolsillo diga…