
El IIHS, instituto para la seguridad en carreteras -casi similar al euroNCAP europeo-, realizó pruebas de choque sobre tres mini-coches: el Toyota Yaris, el Smart ForTwo y el Honda Fit. Los resultados de los tres fueron bastante decepcionantes, a decir del citado instituto.
Las pruebas se realizaron simulando choques contra otros vehÃculos; al Yaris le tocó como verdugo un Toyota Camry; al Honda Fit un Honda Accord y el Smart fue impactado contra un Mercedes Clase C.

Los casos de intrusión extrema dentro de los habitáculos de cada coche resultaron bastante altos; en el caso del Honda Fit se probó que las heridas en las piernas de piloto y acompañante serÃan bastante graves. Incluso el dummy atravesó la resistencia del airbag y golpeó su cabeza contra el volante.
El Smart giró una vuelta y media completa después del impacto, lo que sumado al daño implicaba golpes en la cabeza de los ocupantes. La columna de dirección se deformó a tal grado que el volante se curvó hacia arriba.
El que peor lo pasó fue el Yaris, ya que en este caso se sumaron los daños a las piernas, las cabezas de los ocupantes (no sirvieron de nada los airbags), la deformación del tablero y columna de dirección y la de la carrocerÃa. En suma, el Yaris quedó prácticamente destruido.
Y es sabido que uno de los argumentos de los norteamericanos para preferir vehÃculos más grandes ha sido el de la seguridad y su mayor resistencia lo que parece reforzar aún más estas pruebas, aunque se reconoce que los tres vehÃculos probados, en sus respectivas pruebas individuales contra el muro, los tres modelos se habÃan desempeñado bien.









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