

Al final de cuentas, parece que Arnold Schwarzenegger padece de un serio trastorno de personalidad bipolar que lo haría tomar decisiones a destiempo y apresuradas; si hace unos días lo veíamos alabando al Scorpion, un concepto a hidrógeno, ahora vemos que quiere devolver su Tesla Roadster y quedarse con su Challenger SRT8.
Parece que el gobernador más ambientalista y más hipócrita de EE.UU., en solidaridad con GM y Chrysler a punto de caer, vuelve al american iron.
Por su lado, Tesla Motors le pide al gobernator que todavía no regrese el Tesla por la mala imagen y mala publicidad que le causaría a la compañía, ahora que todas son rosas por el lanzamiento del Tesla S; por cierto, Schwarzenegger ni siquiera acudió al lanzamiento a pesar de que fue uno de los invitados de honor.
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Poderoso caballero es Don Dinero