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Alan Gow, director de la categoría británica de turismos BTCC, anunció que se comenzarán a hacer pruebas de emisiones de CO2 de los coches participantes en la presente temporada, para asegurarse que las emisiones de los coches competidores estén a tono con las de los coches de calle en los que están basados. Para ello, se están usando las instalaciones que Land Rover posee en Solihull, Inglaterra.

Controlar emisiones de máquinas de carrera basadas en motores a gasolina que fueron hechas para funcionar al límite, me parece un completo contrasentido al menos hasta que la FIA no cree alguna categoría ecológica o que emplee vehículos eléctricos, a hidrógeno o solares. Sin embargo, la campaña de FIA (Make Cars Green) parece ser un comienzo…