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La larga distancia entre China y Europa obliga a muchos fabricantes del país asiático a hacer un paso intermedio en Rusia, de cara a sentar unas bases de comercialización y una mejor red de distribución. Las características del mercado de vehículos del país lo sitúan efectivamente como un paso entre el chino, casi recién nacido, y el europeo, bastante desarrollado. Sin embargo, los efectos de la crisis también se están notando en el país vecino y las ventas de vehículos han bajado considerablemente, incluyendo a los vehículos chinos.

En el pasado mes de febrero, las ventas de automóviles chinos en Rusia descendieron estrepitosamente, llevándose la palma la marca Chery, que pasó de vender 1.733 vehículos en el mismo mes del año pasado a tan solo 363 unidades. Otras marcas vieron reducidas sus ventas, pero no tan salvajemente: Great Wall pasó de 852 a 281; Lifan, de 221 a 205; y BYD, de 251 a 159.

La reducción de ventas de Chery ha supuesto una recesión del 79% en la misma fecha del año 2008. Nadie se salva de la crisis.