Comenzamos aquí en motorFULL una serie de posts dedicados a la conducción deportiva, además de otros temas que veremos más adelante. Regularmente publicaremos un nuevo especial, donde analizaremos las diversas técnicas empleadas en el mundo de la competición automovilística, aderezadas en la medida de lo posible con vídeos y fotos propios.

En el día de hoy hablaremos sobre dos de las técnicas básicas que se utilizan en el automovilismo: el doble embrague y el punta-tacón. Si bien los modernos sincronismos de las cajas de cambio actuales han hecho que estas maniobras caigan en desuso, resulta de mucha utilidad aprenderlas y dominarlas, bien sea para obtener mayor suavidad al volante o para practicar una conducción deportiva.

Cuando hablamos de conducción deportiva también nos referimos a una conducción responsable, sin temeridades en la carretera que pongan en peligro a los demás o a nosotros mismos. Como bien dice un amigo: "cuando crees que sabes pilotar muy bien es cuando tienes un accidente".

El doble embrague.

Consiste básicamente en acelerar el motor al desembragar para reducir a una marcha más corta, con la finalidad de que al embragar de nuevo, la velocidad de rotación del motor sea la más aproximada a la que tendrá en la marcha nueva. En pocas palabras a este proceso se le denomina sincronización y también se puede realizar para subir de marcha, pero el resultado en menos útil.

Es importante aclarar que cuando hablamos de desembragar, significa que pisamos el pedal del embrague o clutch, mientras que al soltarlo, es cuando estamos embragando una nueva marcha.

Como ejemplo, si nos encontramos subiendo una cuesta con el coche y notamos que no puede, lógicamente reducimos una marcha para obtener una mayor respuesta del motor. Es una maniobra sencilla y la más común, pero este proceso podemos realizarlo mediante el doble embrague.

En la subida, nos encontramos en 3ª velocidad a 3.300 rpm y decidimos pasar a 2ª:

  • Pisamos el embrague mientras soltamos el acelerador como una reducción normal.
  • Cambiamos a punto muerto (neutral) y soltamos el embrague.
  • Damos un pequeño acelerón para alcanzar las revoluciones que puede tener el motor a la misma velocidad pero con una marcha menos. En este caso específico, 4.000 rpm.
  • En este instante de la maniobra, las revoluciones del motor y de la caja de cambios son casi las mismas.
  • Pisamos nuevamente el embrague para reducir a la marcha inferior, 2ª en este caso, y aceleramos con decisión.

Esto permite que el cambio entre con mayor suavidad, debido a que el embrague no ha tenido que contrarrestar una gran diferencia de revoluciones, ahorrando un esfuerzo mecánico. Claro que la perfección de la técnica requiere mucha práctica, especialmente para realizarla con la mayor velocidad posible, generalmente, en apenas un segundo.

Punta-tacón.

Si lo que queremos es reducir rápidamente mientras frenamos, debemos realizar una maniobra de punta-tacón. Esta consiste en pisar el freno con la punta del pie y acelerar con el tacón del mismo (o viceversa); es una técnica necesaria si queremos realizar el doble embrague mientras frenamos. Básicamente, mientras se frena damos un toque al acelerador para igualar la velocidad de giro de los ejes primario y secundario del cambio, evitando daños a algunos componentes mecánicos del vehículo.

En conducción deportiva se utiliza en la entrada de una curva, frenando y reduciendo marchas de forma simultánea para conseguir un mayor efecto de frenado y una mejor aceleración al salir de la curva.

Como norma general, los coches deportivos tienen pedales metálicos o con mejor tacto para favorecer la adherencia del calzado, además de estar situados más próximos de lo normal que en un coche de calle, lo que posibilita realizar la maniobra presionando el freno y el acelerador con los costados del mismo pie.

En una conducción normal, frenamos suavemente, entramos en una curva y al salir de la misma, si necesitamos más respuesta del motor, reducimos una marcha. Pero en la conducción deportiva debemos retrasar al máximo la frenada, trazar la curva y acelerar lo antes posible, por lo que la manera más efectiva de hacerlo es combinando el punta-tacón y el doble embrague.

Hay tres formas de realizar el punta-tacón:

La tercera opción dependerá en gran medida del tipo de coche, así como el tipo de calzado que utilicemos (no, no es una broma).

Con esta tercera opción, explicaremos paso por paso la combinación adecuada al acercarnos a una curva y reducir de 4ª a 3ª velocidad:

  • Frenamos con el costado izquierdo del pie al máximo, hasta bajar las revoluciones del motor.
  • Pisamos el embrague, ponemos punto muerto (neutral) y soltamos el embrague.
  • Aceleramos con la parte derecha del pies sin dejar de frenar, hasta conseguir las revoluciones adecuadas.
  • Pisamos nuevamente el embrague para engranar la 3ª velocidad.

Si, se ve bastante complicado pero con práctica se pueden dominar a la perfección ambas maniobras hasta realizarlas con naturalidad y de forma instintiva. Lo mejor para comenzar es memorizar los pasos con el coche parado y posteriormente practicar en una zona sin tráfico y a baja velocidad, siendo un circuito el lugar adecuado.

Estas técnicas no sólo sirven de manera efectiva en competición, sino que en la conducción diaria, ahorran un esfuerzo innecesario al motor y la caja de cambios, alargando su vida útil.

Vídeo: Two Guys Rally