El lecho seco de un rÃo, una trampa mortal para Carlos Sainz, quién, por aquello de ir en la cabeza de la carrera no pudo evitar caer desde cinco metros. Las asistencias atendieron de inmediato a Michel Perin, a quién se ve con el omóplato fracturado. Carlos, visiblemente desconsolado, todavÃa buscaba la manera de lograr que el Touareg pudiera continuar, como excelente piloto que es.










El pobre es un pupas, estos ultimos años solo se le ha visto con el “trata de arrancarlo por dios”, espero que la suerte le cambie y pueda ganar el Dakar.