En Reino Unido se ha llevado una encuesta entre los jóvenes de 11 a 18 años, preguntándoles si prefieren usar medios de transporte público, bicicleta, ir a pie o, por el contrario, usar un coche propio. Vamos a ver, ¿qué tipo de encuestas son estas?

La intención de la encuesta “The attitudes of young people towards transport in the context of climate change” (Las actitudes de los jóvenes hacia el transporte en el contexto del cambio climático)  es saber el grado de implicación ecológica que tienen las nuevas generaciones en el ámbito del transporte. A pesar de que los encuestados tienen un gran conocimiento del cambio climático y sus consecuencias, dan mayor valor a la identidad, reconocimiento social, comodidad y a conducir.

Parece ser que no hemos cambiado mucho, ¿no? Todo el mundo de joven soñaba con tener coche propio, ir a donde quisiera y no tener que esperar 20 minutos al bus, o 4 horas si no vives en la ciudad. Aunque se nos recuerde todos los días que contaminar “es malo” y que tenemos que usar más los transportes públicos, sin otro enfoque es difícil de conseguir que las nuevas generaciones migren las costumbres que hemos tenido nosotros.

Día tras día hay atascos en las grandes ciudades y si todos usáramos coches no daríamos ni salido del garaje del amontonamiento de vehículos en las carreteras. El uso del transporte público es un método más eficaz de movernos de un punto a otro, pero los inconvenientes percibidos por el usuario son enormes. En el metro tienes que ir en medio metro cuadrado, si tienes suerte de encontrar asiento; si no, pues te toca ir de pie, sufriendo para aguantarte sin caer y luego luchar por salir vivo y a tiempo para coger el siguiente.

Y para el uso de la bicicleta ¿qué medidas de apoyo existen a día de hoy? El uso de la bicicleta se debe realizar por zonas acondicionadas a tal efecto, si no, por carretera y jugándose la vida. A mucha gente le gusta el riesgo, a los jóvenes sobre todo, pero si pueden usar el coche, ¿qué van a escoger?

Dejando ya definitivamente la encuesta aparte, no es que no se quiera ir tranquilamente en un medio de transporte público sin preocuparnos de tener que mover y cuidar nuestro coche, más bien es que no se está inviertiendo todo lo que se debería en crear un medio de transporte atractivo. La técnica de castigar a los usuarios diciéndoles que llevar el coche contamina, genera humo, atascos, etc. nos la conocemos. Mejor dar un caramelo por ir en metro que una bofetada por conducir el coche, ¿no?

Enlace: Young people choose cars above greener transport options