Una vez había podido probar el interior del Insignia sólo tenía ganas de salir del coche y poder observarlo cuidadosamente, poder disfrutar de sus nuevas líneas y, de nuevo, ver el cambio con respecto al Vectra, aunque en cuanto lo vi me di cuenta de que ese no era el planteamiento. No, el Insignia no tenía nada que ver con el anterior Vectra.

¿Dónde estaban esas líneas rectas por doquier? ¿Esos ángulos marcados? No había. Todo el exterior fluye al igual que lo hace el interior. Como dijo Mark Adams, Vicepresidente de Diseño de GM Europe, “Con el Insignia introducimos un apasionante y sofisticado nuevo lenguaje de diseño, que combina el arte escultural con la precisión alemana”. Lo de precisión alemana habría que verlo bien, aunque no lo dudaba, pero lo de arte escultural saltaba a la vista.

El diseño exterior pasó de ser una “extrusión del morro” a ser un conjunto bien elaborado, que recogía perfectamente al chasis con unos pasos de rueda remarcados, un conjunto de líneas elaboradas y que transmitían la sensación al usuario de que la conducción que se podía percibir, incluso antes de probarlo, podía ser una gozada.

En el lateral podemos observar cómo la nueva línea se extiende desde un poco más atrás de la aleta delantera hacia atrás. Esta línea, según el equipo de diseño, es una silueta de un ala de una turbina, que viene a explicar el coche por sí misma: todo fluye, entre el arte y la tecnología. Esta curva se incorporará posteriormente a nuevos modelos y será la seña de identidad del lateral de los nuevos Opel. Un diseño armonioso, con curvas suaves, pero sin dejar de marcar la deportividad del conjunto.

En el frontal podemos observar nuevas ópticas, que incorporan ya las luces de posición diurna de LED´s, que consiguen que el coche pase de contaminar unos 6 g/km a casi cero. Los faros no me han acabado de gustar del todo, pero recogen al conjunto perfectamente y le dan un toque de coche tecnológico y a la vez elegante. Incorpora el nuevo logo de Opel, recién diseñado, con una parriña en cromado también nueva seña de identidad de la marca, que se puede ver también en el Corsa actual.

La línea general del coche es parecida a la de un coupé, pero sin llegar a serlo, con lo cual, y viendo las tendencias actuales de convertir toda berlina en variante coupé, es de esperar que se planee una futura versión coupé del Insignia. Las superficies son bastante limpias y armónicas, remarcando la “ala de turbina” y sus señas de identidad ante todo.

En la parte trasera podemos encontrarnos una de las siluetas más deportivas de toda berlina actual en el mercado. Los faros son alargados y enlazan con la línea del lateral; a partir de su parte inferior sale una defensa pronunciada y de la parte superior, una terminación en forma de alerón (existe un mini-alerón opcional para el vehículo). Las ópticas traseras son preciosas, de nuevo hablo por gusto personal, remarcando las aletas traseras y enlazando con un embellecedor cromado trasero con el logo de la casa. Un escape a cada lado acaban de terminar de poner el toque deportivo.

Finalmente hablaros de las llantas que puede incorporar el vehículo. Se puede pedir desde una llanta de acero en 16´´ con una atípica medida de 215/60 a una de aleación de 20´´ con medida 245/30. Esta última le quedaría de lujo al coche, pero no os atreváis a andar mucho tiempo en ciudad o caminos que no sea carretera, porque el confort de rodadura no sería muy agradable. Eso sí, se agradece que la marca dé la posibilidad a los sibaritas de las llantas de gran diámetro de incorporarla ya en la compra del vehículo.

Mañana os explicaré las sensaciones del coche al volante y el comportamiento, dentro de las limitaciones de la prueba efectuada.