Este proyecto, creado en conjunto entre el instituto tecnológico de Melboune, Australia, (Royal Melbourne Institute of Technology) y la Fachhochschule Ingolstadt (universidad de ciencias aplicadas de Ingolstadt), plasma la creación del primer prototipo de monoplaza impulsado a hidrógeno.

El motor es un Rotax de dos cilindros en línea de 800 cc que, por ahora, ha sido adaptado a funcionar con hidrógeno creado a partir de gas natural. El modelo final funcionará con hidrógeno creado a partir del agua, usando una corriente eléctrica generada por energía eólica o solar.

El vehículo será exhibido en el motor show internacional de Melbourne en febrero del próximo año y en el GP de Australia de F1 y, como bien dice mi amigo Fernando Moreno, ¿podrá ser candidato a presentarse en Le Mans y ganar las 24 Horas? Seguramente algún día no muy lejano, visto que ya tenemos la Fórmula Zero, los inicios de las carreras para coches movidos por célula de combustible de hidrógeno.