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Estos últimos días han sido bastante negativos en cuanto al segmento de coches eléctricos se refiere, con noticias nada agradables.

Del lado de Toyota, con la novedad de que el Prius no será construído localmente en EE.UU., en una nueva planta en construcción que había sido aprobada por el directorio de Toyota, en plena fiebre de los precios de la gasolina. Casi de inmediato tras la bajada de los precios -en EE.UU.-, también bajaron las ventas del Prius a un nivel tal, que la nueva factoría les parece inviable. Me asombra cómo cambian las cosas en tan corto tiempo.

Las empresa noruega Th!nk, fabricante de utilitarios eléctricos, estaría por desaparecer, al negarle el gobierno noruego un préstamo de 15 a 30 millones de dólares. Con una producción demasiado optimista estimada del Th!nk de 44 vehículos por día para el 2009, al día de hoy la empresa ha cerrado sus puertas y está en espera de dinero, que parece que nunca llegará.

Lo siguiente involucra al gobierno francés que se niega a dar a conocer al público un informe -ordenado por el propio gobierno- sobre cómo obtener coches energéticamente más eficientes para las próximas décadas e incluye la afirmación que los coches eléctricos no son económicamente viables. Algunos apuntan a “la amistad” que el presidente francés tiene con dos industriales que están fabricando coches eléctricos por su cuenta: Vincent Bolloré (el mayor accionista en Pininfarina) y Serge Dassault, cuya familia es poseedora del imperio Dassault de aviación.

Como se ve, los infortunios y los intereses económicos, petroleros y políticos siguen en contra de la corriente de los coches híbridos y eléctricos.

Vía: Hybrid Cars