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Hablamos mucho sobre la actual crisis de los precios de la gasolina, pero hablamos muy poco de las formas que existen para ayudar a que consumamos menos gasolina. Y uno de los factores que menos contribuyen es el mal señalamiento de algunas calles y los badenes reductores de velocidad hechos de concreto -topes, lomos de burro, según diferentes países-, que en vez de ayudar a que el tráfico fluya, entorpece la circulación y nos hace perder tiempo y dinero en gasolina.

En México y en Argentina -y hasta en EE.UU.- he visto lugares que tienen hasta tres badenes reductores en 100 metros, en calles tranquilas de barrios suburbanos, los cuales no son exactamente como los badenes que describía Marcos, sino que son trampas mortales para la suspensión del coche. Mal construidos, con bordes afiladísimos y colocados en donde se le dio la gana al funcionario en turno, en donde no hay ni escuelas ni hospitales, ni necesidad de ellos.

Otro caso son las señales de PARE, colocadas en cada esquina, lo cual nos obliga casi a detenernos continuamente con el consiguiente desgaste del coche (frenos, embrague) y más consumo de gasolina. Los que conducen automáticos ni lo notan, pero ¿qué tal para los que conducimos con caja manual?

Los semáforos totalmente desincronizados en algunas avenidas son capítulo aparte. ¿Queremos ahorrar gasolina y recursos? ¿Entonces, por qué no se eligen funcionarios viales que sepan lo que están haciendo? O quizás haya algún otro interés recaudatorio detrás...