En el punto más alto y difícil de la crisis automovilística y financiera mundial, Porsche se ajusta el cinturón y suspende la producción de su planta de Stuttgart-Zuffenhausen. En un lacónico comunicado Porsche expresó que no se puede evitar la actual tendencia a la baja de la industria automovilística.

Por suerte, los trabajadores compensaban las largas jornadas del año pasado, uno de los años que Porsche ha producido más unidades en su historia.

Para el año fiscal que terminó el 31 de julio, se vendieron casi 99.000 Porsche. El presente año fiscal todavía no arroja cifras parciales, pero las expectativas para este año no son nada buenas como les ha ocurrido a todos los fabricantes.