No hubo muchos casos de periodistas especializados o pilotos tester dañando o destruyendo un coche de pruebas, pero éste parece ser el ejemplo más bizarro de tal desgracia. Un BMW 135i encargado al personal de la revista australiana Wheels, sufrió una muerte prematura al caerle encima una construcción en el sitio donde había quedado estacionado.

Al parecer, fuertes vientos en el área de Sidney terminaron por demoler una construcción de madera adyacente al infortunado BMW (originalmente habían pedido un M3, que se salvó por obra y gracia de que ya no quedaban unidades disponibles de prueba). El daño que recibió el coche resultó considerable como para dejarlo completamente sin posibilidad de reparación.

Lo curioso de todo esto, es que los encargados de la firma alemana que llegaron al lugar de los hechos, subieron el coche a la grúa con su motor y luces todavía funcionando, lo cual evidentemente habla muy bien de la fortaleza de los pequeños Serie 1.

Para quienes se preguntan dónde está el daño, sólo tienen que continuar leyendo después del salto y ver cómo quedó el otro lado del coche.