De entre todas las fusiones, adquisiciones o colaboraciones de las que se viene hablando durante los últimos meses en la industria del automóvil, hay una que destaca especialmente porque puede ser el acuerdo de la década o el peor batacazo de la historia. Hace poco que Aston Martin y Mercedes se han separado de Ford y Chrysler respectivamente para comenzar a compartir tecnología en los próximos años mediante un acuerdo a punto de firmarse y cuyo monto asciende hasta los 300 millones de euros.

Los primeros frutos de esta alianza están previstos para 2010, fecha en la que se prevé una completa revisión para la gama Maybach, el rezagado competidor de Rolls-Royce. Esta reforma estaría a cargo de Aston Martin en su totalidad para realizar un lavado de cara completo a los modelos y diseñar una nueva generación más exitosa. Dependiendo del resultado, el acuerdo se extendería a muchos otros puntos como descuentos en los motores y la utilización de la plataforma del próximo Maybach 57 ó 62 para la creación de un sedán deportivo con el sello Lagonda, que será resucitada por Aston Martin.

Sin duda una tarea nada fácil para el fabricante británico pero que de llegar a buen puerto le daría muchos beneficios, tanto económicos como tecnológicos; unos campos en los que Aston Martin no es capaz de hacer frente a Daimler. La próxima generación del Mercedes Clase S llevará mecánicas híbridas y motores más pequeños que ofrecerán más eficiencia en cuanto a consumo y emisiones, algo que no se le escapa a Aston Martin, que planea utilizarlos bajo el capó del Rapide y en los futuros modelos Lagonda. Además, la firma británica tiene pensado abandonar el antiguo motor Ford V12 para emplear el M275 biturbo de Mercedes y utilizar la plataforma del próximo CL para desarrollar el sucesor del DB9.

En definitiva, un millonario acuerdo entre dos marcas de alta gama que podría convertirlas en un auténtico monstruo del segmento premium o en un fracaso absoluto.