La actual crisis económica está llegando a todos lados, incluso a una industria que está acostumbrada a derrochar ingentes cantidades de dinero: la Fórmula 1.

¡Lo que cambian las cosas! Cuando al principio de esta temporada se negaba a ProDrive la posibilidad de acceder al circo mediante coches cliente de McLaren, ahora se está replanteando la situación. Y es que equipos como Toro Rosso o Super Aguri, que dependen directamente de proveedores, desaparecerían del mundial, vaciando más la parrilla y poniendo en peligro el espectáculo y la integridad de la competición.

Las grandes marcas ven como sus ventas caen día tras día, y mes tras mes, y no están dispuestas a invertir grandes sumas de dinero en competición. La posibilidad de compartir tecnología y experiencia entre marcas serviría para abaratar costes, al mismo tiempo que los proveedores podrían ser beneficiados de cantidades extra de dinero. Todo podría repercutir en una mejora ostensible de la tecnología y la competitividad entre las distintas empresas participantes en el deporte citado, contribuyendo así a la mejora de lo que, debería ser, el exponente máximo de innovación de la industria automovilística.

Actualmente, y más tras la creación de la asociación de equipos de Fórmula 1 (FOTA), el hervir de estos privilegiados cerebros está dando su fruto en forma de propuestas innovadoras que quieren garantizar el futuro de la Fórmula 1. El planteamiento de un límite de presupuesto máximo por temporada, la posibilidad de “heredar” partes del monoplaza, la limitación de las innovaciones (y consecuentemente de costes) en el apartado aerodinámico, etc. son propuestas que realmente pueden llegar a salvar un deporte y mejorar un espectáculo que admiran cada fin de semana millones de personas en el mundo entero.

Enlace: La crisis podría hacer reaparecer los coches cliente