Golpe a golpe, los fabricantes norteamericanos se las arreglan como pueden para mantener cautiva a una clientela cada vez más reacia a sus productos. Y uno de los mejores argumentos, si de vender coches se trata en EE.UU., es seguir insistiendo con la línea de berlinas mediano-grandes, adaptadas a los tiempos que corren con ciertas soluciones electrónicas que priorizan el ahorro de gasolina.

Así, el Ford Fusion presentado el día de ayer en Dearborn es un rediseño del anterior, con el agregado del nuevo motor Duratec 2.5 de cuatro cilindros, agregado a un motor híbrido similar, más la mejora de las otras dos plantas motrices V6 (3.0 y 3.5 litros). Además, se ha incorporado una nueva transmisión automática de seis velocidades, junto con los sistemas EPS Electric Power Steering (dirección comandada eléctricamente), Adaptive Spark Ignition que controla más eficazmente el encendido a través de la centralita y el Aggressive Deceleration Fuel Shut-off, en el cual se cierra totalmente el paso de gasolina cuando el conductor levanta el pie del acelerador.

Ford comunica que el motor de cuatro cilindros mejora el consumo que pueda tener un Toyota Camry, uno de los “preferidos” del público norteamericano; con tal de que este lanzamiento le sirva a Ford para levantar su alicaída puntería el próximo año…