Frío, Frío. Así ha sido agosto para el mercado español de automóviles nuevos. Si ya de por sí agosto es el mes más tranquilo del año en esto de las matriculaciones, el de 2008 ha sufrido una borrasca como no se veía en años. Para encontrar números similares hay que remontarse a enero de 1993 (hace 15 años, en plena resaca del despilfarro de los “juegos” (y no solo olímpicos) de 1992.

El costalazo ha supuesto un descenso en las ventas del 41,3% respecto al mismo mes del año anterior, quedando en 58.548 unidades. En agosto de 2007 fueron 99.664 matriculaciones.

El descalabro real es todavía mayor, ya que FACONAUTO explica que estas cifras de ventas recibieron una buena dosis de “doping” por el expeditivo método de las automatriculaciones, que alcanzaron las 18.442 unidades o, dicho de otro modo, el 31% del total mensual. Descontando este peculiar canal de ventas, el desplome se sitúa en el 46%.

Aparte de la carga financiera que supone para los concesionarios esta acumulación de los mal llamados “coches de kilómetro cero”, esta política supondrá un lastre aún mayor para los datos de los meses venideros, ya que la venta de este stock no contabilizará para las estadísticas de matriculación. Habiendo tanto “chollo” acumulado, parece un poco absurdo ir a comprar un coche “nuevo”.

Por su parte, los señoritos del ministerio de industria siguen en babia, intentando autoconvencerse de que el Plan VIVE es la solución al “bache que atraviesa el sector” y con el ministro Sebastián poniendo la nota de humor negro instando a la industria a hacer una apuesta “decidida” por el coche eléctrico.

El “bache” (al igual que otros muchos) va a ser difícil de superar, sobre todo teniendo en cuenta de que fue hecho a conciencia con una inmensa retroexcavadora.