Diciembre de 1977: mi padre adquiere un Dodge 1500 SPL de 1975 con tan sólo 15.000 km en el odómetro (como el amarillo de la imagen), un coche que -en adelante- marcaría los pasos de este servidor dentro del fascinante mundo del automóvil.

Los años y las circunstancias han pasado y en estos últimos días, he pasado fortuitamente por el sitio de los fanáticos del Dodge 1500, un coche que fue todo un hito en el mercado argentino de principios de los años 70’s y uno de los más accesibles para la ya extinta clase media. Con este vehículo mi padre me enseñó a conducir allá por 1978.

Basado en el Hillman Avenger fabricado en Inglaterra, Chrysler Argentina comenzó a fabricarlo localmente en 1972, con la posterior retirada de Chrysler del país mediante y su paso a manos de Volkswagen. El éxito del coche era tal, que Volkswagen lo mantuvo hasta 1990 en producción.

Literalmente indestructible y a manos de este cronista (a escondidas de mi padre), soportaba brutales reducciones y cambios llevados hasta 6.000 RPM en su diminuto motor (aunque creo que en algún momento habrá llegado a más). Aunque pesado y lento de aceleración, era lo que más se aproximaba a emular las hazañas de los pilotos de la época y, al mismo tiempo, el coche de la familia con el que hicimos miles de kilómetros. Era lo poco que se tenía y con lo que había que conformarse.

A través de la página de la DNRPA, me acabo de enterar que el “1500” todavía existe en algún lugar de la provincia de Buenos Aires… Un coche que me ha dado vueltas por la cabeza estos últimos días y no sé por qué. Quizás por los recuerdos o porque ya no los fabrican así…