Aunque al ganador le espera la nueva versión del “Cadillac One”, los dos candidatos a la presidencia de todo el planeta los Estados Unidos están teniendo problemas con sus respectivos vehículos.

Mientras a McCain lo tachan de poco patriota porque su hija conduce un coche japonés (un Toyota Prius, que el ecologismo está de moda), a Obama (que no ha tenido remilgos en aferrarse a la bandera de una supuesta preocupación por el medio ambiente) le echan en cara que su coche particular es un Cadillac 300 C Hemi (V8 de 5.700 centímetros cúbicos). Da igual: al que llegue a la casa blanca le faltará tiempo para dar vía libre a las prospecciones petrolíferas en Alaska.