La Comisión Europea parece ser el único órgano sensato en la peligrosa escalada de los biocombustibles y del daño que puede causar al planeta. Ahora han puesto sobre la mesa de discusiones una propuesta para que el 10% de todo el biocombustible usado para el transporte público debe provenir de fuentes de energías renovables.

Sin embargo, el comité industrial de la mencionada comisión subió aún más la apuesta, al proponer que el 40 por ciento de los biocombustibles debe producirse con electricidad o hidrógeno de fuentes renovables, o biocombustibles de segunda generación provenientes de desechos.

Recordemos que los biocombustibles tradicionales producidos de granos y otros, fueron acusados como los responsables de hacer subir los precios de los alimentos a niveles nunca antes vistos.

La nueva normativa será aprobada o rechazada para fines de año o principios del año próximo.

Reuters