Se supone que el Toyota Prius es un coche destinado a clientes sensatos, responsables, concienciado con los problemas ambientales, etc. Un coche, ante todo, discreto.

Pero unos tuneros suecos parece que no estaban de acuerdo con este planteamiento, y decidieron convertir al rey de los coches ecológicos en un auténtico espectáculo rodante digno del mismísimo SEMA Show.

Con tanto aditamento, tanto externo como interno, la verdad es que no les quedó mucho espacio para el buen gusto. Eso sí, puede que pase a la historia como el primer híbrido en ganar un concurso de tuning.

Vía: autobloggreen > streetfire.net