
Ahora que la fiebre de los deportivos eléctricos se le ha bajado un poco a la gente de Tesla Motors, anuncian un sedán más al alcance del conductor promedio con un precio que sería de 30.000 dólares o incluso menos.
El nuevo modelo se complementaría con el ya famoso Roadster y con el White Star (motivo del juicio Tesla vs. Fisker), una berlina de gran lujo cuyo precio sería de 60.000 dólares. Además anuncian una producción respetable del nuevo modelo de 200.000 unidades anuales, en contraparte con las cifras que maneja ahora, casi artesanales.
Si pueden producir un sedán eléctrico a ese precio, va a significar mucho para el despegue definitivo de la propulsión eléctrica aplicada al automóvil familiar y no sólo para unos pocos juguetes de ricos.
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