Por regla general, un coche viejo suele costar menos que el mismo modelo nuevo. Sólo conozco dos casos en los que fuera el revés: el Wartburg que se fabricó en la República Democrática Alemana (la gente prefería pagar más por uno viejo que tener que esperar 8, 12 y hasta 14 años a que le llegara el turno de comprar uno nuevo) y, ahora, el Toyotas Prius que se vende en los Estados Unidos.

El aumento del precio del combustible ha pillado a los norteamericanos tan desprevenidos, que les resulta demasiado costoso mantener sus pick-ups de motores insaciables. Y ahora están desesperados por deshacerse de sus camionetas para pasarse a coches más racionales como el Toyota Prius.

El fabricante japonés no puede abastecer la súbita demanda del mercado norteamericano, y las listas de espera crecen día a día. Pero los yankees le han visto las orejas al lobo, y no están dispuestos a esperar más.

Esto ha llevado a que un Toyota Prius de segunda mano tenga un precio medio de 27.945 dólares, mientras que uno nuevo se vende a un precio de tarifa de 26.645 dólares.