
No solo las petroleras se benefician del aumento del precio de los combustibles fósiles. También la seguridad vial sale ganando.
Esa es la conclusión que obtienen los responsables del ONISR (Observatoire national interministériel de la sécurité routière), el observatorio de seguridad vial francés, que no acaban de creerse el descenso en las cifras de siniestralidad en carretera que se están produciendo este verano en el país galo.
Durante el mes de julio, el número de muertos en accidentes de tráfico descendió un 16,6% respecto al mismo mes del año pasado. En julio, el descenso del número de muertos se mantuvo en un 15,7%, y el de heridos llegó a bajar un 21,3%, con un descenso en el número de accidentes con daños personales del 8,8%.
Estos datos parecen estar en clara relación con el descenso en el consumo de combustibles fósiles, que en junio se cifró en el 10%. La subida en el precio de los carburantes parece que no solo disminuye el número de kilómetros recorridos, sino que consigue que la mayoría de los conductores opten por una conducción más ahorradora, con el consiguiente descenso de la velocidad media.
De hecho, los estudios demuestran que una disminución del 1% en la velocidad media se traduce en una caída del 4% en el número de muertos.
Foto: Paultan.org
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