Por allá del año 2004, cuando nadie le daba importancia al segmento de vehículos pequeños y no había tanta preocupación como ahora acerca de los precios de la gasolina y sus causas, Fiat estaba pasando por uno de los peores momentos de su historia, sino el peor.

En junio de 2004, en el momento en que el ítalo-canadiense Sergio Marchionne tomó el control de la empresa, Fiat perdía la friolera de 3.7 millones de dólares al día, los coches Fiat y sus marcas satélites no se vendían y la histórica empresa corría seriamente peligro de ser vendida al mejor postor.

A comienzos de 2007 empezó a perfilarse un cambio espectacular al elevar las ganancias al 27%. Las cifras que antes perdía, ahora eran ganancias netas gracias a los modelos de negocio que pudo aplicar y en parte al Grande Punto y al Fiat 500. Además, puso nuevamente a Alfa Romeo, Abarth y Lancia en el candelero, mantuvo el rumbo de Ferrari y prácticamente trajo de vuelta al mundo de los vivos a Maserati, ésta última la que más trabajo le ha costado.

El premio entregado está organizado por CNBC European Business, el Financial Times y la revista TIME Magazine en Gran Bretaña.