En la factoría de Volkswagen en Emden (la que celebró hace unos meses la salida del Passat número 15 millones) no van a olvidar fácilmente las tormentas que estos días están recorriendo el centro de Europa.

Una granizada que cayó el pasado domingo provocó daños en gran parte de los casi 30.000 vehículos nuevos que se encontraban aparcados en las campas que rodean la fábrica listos para ser embarcados.

Aunque el importe de los desperfectos aún no ha sido determinado, algunas voces dentro de la compañía empiezan a hablar de varias decenas de millones de €uros.

Lejos de imitar la drástica decisión que hace poco tomó Mazda en relación a los coches que se encontraban dentro del navío naufragado Cougar Ace, los alemanes se muestran más prácticos y optarán por revisar los coches y arreglar los daños antes de enviarlos a los concesionarios. Con el carácter previsor que caracteriza a los germanos, la factoría dispone de un seguro que contempla esta clase de incidentes meteorológicos.

Los futuros clientes verán aumentar sus tiempos de espera para conseguir su coche nuevo, y seguramente nunca sabrán los daños que sufrió su vehículo antes de empezar el rodaje.