Las leyes de Murphy también tienen su hueco en el mercado automovilístico español. Si los números de mayo fueron más que preocupantes, los primeros que nos llegan de este mes son aún peores.

Según Faconauto, las matriculaciones de turismos y “todoterrenos” alcanzaron 42.700 unidades en los quince primeros días de junio, lo que supone un costalazo del 38,4% respecto al mismo período de 2007.

Las ventas de automóviles a particulares, el canal de mayor volumen y el que aporta mayor rentabilidad a las marcas, registraron una caída del 41,6% en las dos primeras semanas de junio, hasta situarse en 21.200 unidades.

En el canal de empresas la demanda experimentó un retroceso del 27,4% en la primera mitad de junio, con 10.730 unidades, mientras que las compras de “rent a car” bajaron un 40,9%, con 10.782 unidades.

Pero tranquilos, que si en marzo la culpa fue de la semana santa, en abril del precio de los combustibles y mayo de las incesantes lluvias, los expertos han encontrado la causa para explicar este demoledor descenso de junio: ¡el paro de los transportistas!

Resulta que, además de ser los culpables de que la fruta no llegue a Mercamadrid, también lo son de que la gente no se acerque a los concesionarios.

Sigan buscando y verán como terminan encontrando a alguno dispuesto a convencernos de que “la culpa fue del chachachá”.