Los detractores del hidrógeno como vector energético del futuro esgrimen, entre otras razones más o menos razonadas, el enorme peso de los depósitos de combustible necesarios para almacenarlo.
Hasta ahora, todos los tanques empleados en coches de hidrógeno se construÃan en acero con paredes de grandes grosores para impedir el escape de tan preciado elemento: muchos kilos de metal para mantener confinadas pequeñas cantidades de este “combustible”.
Se hacÃa necesario un avance importante en este terreno, (el almacenamiento de hidrógeno es uno de los grandes obstáculos de cara a una implantación a gran escala de los coches de célula de combustible) y la investigación conjunta de más de una treintena de empresas ha dado sus frutos.
El resultado, tras más de cuatro años de investigación, ha sido la obtención de depósitos de fibra para el almacenamiento de hidrógeno lÃquido que pesan sólo la tercera parte de un tanque homólogo fabricado en acero. Además, se pueden construir en multitud de formas, y no sólo cilÃndricos como hasta ahora.
Entre las empresas involucradas en el proyecto StorHy figuran BMW, Daimler, Ford, PSA, Volvo y el INTA. El nuevo depósito se mostrará mañana en la StorHy Conference que se celebra en la localidad francesa de Poissy.
Fuente: BMW











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