La Comisión Europea tendrá que decidirse antes del 18 de junio si permite o no que Porsche tome el control de Volkswagen, superando el 30,9% de acciones que ya posee y convirtiéndose en socio mayoritario.

Los dimes y diretes tanto legales como financieros de la noticia desde el año pasado, pueden resumirse en este párrafo de Terra:

La firma de coches deportivos ya había manifestado su intención de reforzar su posición en el consorcio de Wolfsburg después de que la Comisión Europea declarara ilegal el pasado año la “ley Volkswagen”, una cláusula de los estatutos del grupo que impedía a cualquier accionista superar el 20% de los derechos de voto, independientemente de su participación.

La noticia de que Porsche controle el grupo mundial automovilístico más grande del mundo, tiene varios “frentes” que convendrán más a unas marcas que a otras dentro del mismo grupo; pero además de toda la cuestión financiera, es innegable una cierta intención de Porsche de escapar de sanciones económicas, que le inflingirán fuertes pérdidas, que se le vienen encima en materia de emisiones de sus propios modelos de parte de las autoridades europeas y norteamericanas, agregando a su catálogo -oficialmente- a todos los vehículos de Volkswagen mucho más “amigables” en materia de emisiones.