Ahora que, paso a paso, se nos acerca el verano, el ADAC ha sometido a tres de los modelos más apetecibles para el buen tiempo a las siempre temidas pruebas de vuelco.

Son tres de los cabrio más asequibles: Citroen C3 Pluriel, BMW Mini y Peugeot 207 CC.

De dimensiones similares, las diferencias básicas a la hora de un vuelco radican en que el Citroen no emplea ningún sistema específico de protección, el Mini cuenta con un sistema pasivo y el Peugeot es el único que dispone de un sistema activo cuando detecta que las ruedas van a mirar al cielo.

Los resultados de las pruebas son, a todas luces, mejorables.

Peugeot 207 CC: en el cómputo global es el mejor parado de los tres. Gracias a los arcos de seguridad emergentes, los pasajeros de los asientos traseros reciben mejor protección que los delanteros. La principal debilidad aparece en los pilares del parabrisas, ya que son los que más se deforman de los tres modelos probados. La incorrecta geometría de los cinturones de seguridad permite demasiado desplazamiento del tronco de los pasajeros. Aún así, el tensor de los cinturones (que disponen de sensor de vuelco) ayuda a mantener el cuerpo pegado al asiento.

BMW Mini: sus pilares del parabrisas son los que menos deformación sufren. En contra, los cinturones de seguridad (que carecen de sensor de vuelco) no sujetan lo suficiente, permitiendo que sobre todo el pasajero delantero se separe en exceso del asiento con el consiguiente aumento del riesgo de golpear con la cabeza contra el suelo. Los arcos de seguridad traseros son insuficientes para pasajeros de más de 1,75 metros de estatura.

Citroen C3 Pluriel: los pilares del parabrisas se deforman menos que los del Peugeot, pero los arcos de seguridad traseros se muestran insuficientes incluso para personas de baja estatura. La banda diagonal del cinturón tampoco consigue sujetar correctamente el hombro permitiendo desplazamientos laterales, y tampoco cuenta con pretensores activados por el vuelco.

Como conclusión, el ADAC cree necesario aumentar los niveles de seguridad en este tipo de descapotables. Las mejoras pasarían por una mayor rigidez de los pilares del parabrisas con el fin de disminuir al mínimo su deformación, un mayor espacio de supervivencia mediante el aumento del tamaño de los arcos de seguridad y conseguir una mejor sujeción de los ocupantes dotando a los cinturones de seguridad de sensores de vuelco que activen los pretensores.

También considera fundamental la incorporación del ESP, que contribuiría a evitar derrapes que pueden acabar en vuelco.