Porsche no parece haber empezado con buen pie el año 2008 en el mercado norteamericano, aunque ya había advertido que ralentizaría las ventas para poder suministrar sus coches en otros mercados.

En enero sufrió un descenso de las ventas del 12%, en febrero bajó otro 11% y en el mes de marzo tuvo que hacer frente a una caída del 24%, despachando solo 2.624 vehículos.

Lo más llamativo es, sin duda, el reparto de las cuotas según los modelos, pues solo el Cayenne consigue mantener el ritmo.

Mientras el Cayenne se vendió en marzo en Estados Unidos y Canadá en 1.227 ocasiones (lo que supone un aumento del 33%), los otros dos modelos de la casa salen más perjudicados.

Del 911 se vendieron 825 unidades, un descenso del 42% respecto a marzo del año pasado. Las cifras de la serie Boxster/Cayman son aún peores: 572 unidades vendidas, lo que supone una caída del 49%.