El pequeño fabricante alemán Wiesmann emplea un geco (familia a la que pertenece nuestra conocida salamanquesa) en su logotipo porque sus coches “se agarran a la carretera como un geco a una pared”.

La marca desarrolló su primer deportivo en 1988, y desde entonces hasta aquí ha ido haciéndose un hueco en el marcado automovilístico internacional, de modo que hace poco ha tenido que ampliar sus instalaciones.

Desde que iniciara su producción en 1993, de sus naves han salido 850 superdeportivos de aspecto retro pero dotados de la última tecnología fabricados totalmente a mano.

El crecimiento no solo ha afectado al edificio donde se terminan, de forma artesanal, los Wiesmann. También ha actuado sobre el emblema, hasta el punto de que no cabe en la nave y lo han tenido que colocar en la parte exterior.

La mascota metálica ha costado 7 millones de €uros, y para alcanzar sus 155 metros de largo se ha tragado 50 toneladas de hierro, 250 metros cúbicos de madera y 550 metros cuadrados de vidrio. La punta de la cola se eleva 30 metros sobre el suelo.

Los posibles clientes son atendidos en las oficinas ubicadas en la cabeza del Geco. A lo largo del tronco se encuentra una galería desde donde se puede observar el proceso de fabricación, la correspondiente tienda con objetos propios de la marca, un restaurante y una sala de conferencias.

Vía: spiegel