

Ford lo ha confirmado esta misma mañana: Por un montante de 2.300 milones de dólares, Land Rover y Jaguar pasan a ser propiedad del grupo hindú Tata.
Ford se deshace así de las dos marcas que más quebraderos de cabeza financieros le han provocado. Con los datos en la mano, el negocio ha sido todo menos redondo: en 1989, compró Jaguar por cerca de 3.200 millones de dólares, y en 2000 pagó alrededor de 2.700 millones de dólares a BMW para hacerse con Land Rover.
En el contrato se contempla un fondo de pensiones para los trabajadores de 600 millones de dólares, a cargo de Ford. En contrapartida, Tata se compromete a seguir comprandole piezas y motores.
Los resultados no fueron los esperados y, finalmente, se ha visto obligada a deshacerse de sus joyas británicas, que vuelven nuevamente a las colonias indias, aunque esta vez como gobernados.
A más de un Lord inglés se le va a atragantar el té de las cinco (cultivado en la India).
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