
Mientras Porsche deja especular a clientes y aficionados sobre la conveniencia de equipar su exitoso Cayenne con motores diesel e incluso híbridos, un cliente muy particular (nieto del fundador de la marca) disfruta, en Mallorca, desde hace 3 años de los dos Cayenne más peculiares que se han fabricado: llevan motor eléctrico.

La propulsión eléctrica no es su única peculiaridad. También lo son sus medidas (2,70 metros de largo, 1,25 de ancho), sus dos únicas plazas, su condición de cabrio, y el lugar donde prestan sus servicios, el Club de Golf Alcanada, en las Islas Baleares.
El escudo de la marca es original, y el capó motor, las aletas delanteras, los faros y las llantas son réplicas a escala del modelo de calle. Al igual que las salidas de escape ovaladas, las tulipas traseras y el borde de carga del maletero.
Los escapes solo sirven como elementos decorativos, ya que este mini-Cayenne se mueve gracias a un motor eléctrico de 3,2 C.V. que tras diez metros de aceleración permite alcanzar una velocidad máxima de 24 km/h. La autonomía del vehículo ronda los 30 km., siempre y cuando no se enciendan los faros.
Antes de ser enviados a su orgulloso propietario, ambas unidades fueron sometidas a las pruebas pertinentes en el circuito del centro de desarrollo de Porsche en Weissach.


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