Los resultados deportivos (sobre todo cuando la actividad se ha convertido en negocio) suelen depender del dinero, la paciencia y la suerte. La suerte no ha acompañado (quizá por aquello de que solo favorece a los mejores), el dinero no ha sido problema hasta ahora, pero la paciencia (“el arte de esperar sin quejarse”) parece que se les acaba a los jefes de Toyota.










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