
La primera vuelta de las 24 Horas de Le Mans en 1969 fue una de las más fatÃdicas de esta legendaria carrera, muriendo el piloto británico John Woolfe al estrellar su Porsche 917 contra un talúd de tierra en la zona del circuito conocida como Maison-Blanche. El piloto salió despedido del destrozado Porsche y fue a caer del otro lado de la pista.
Se dice que la muerte de Woolfe fue el detonante para que la largada de Le Mans en 1970 fuera con todos los pilotos ya sentados (y sus cinturones de seguridad colocados) en sus máquinas al bajar la bandera francesa. Recordemos que el antiguo método de largada situaba a los vehÃculos de un lado y a los pilotos del otro lado de la recta principal, teniendo que correr a sus máquinas en el momento de la partida, poner en marcha el motor, engranar primera velocidad y tratar de abrocharse el cinturón de seguridad (todo al mismo tiempo). Los cinturones se los colocaban generalmente cuando ya transitaban la impresionante recta Mulsanne, que en esa época no contaba con chicanas, logrando velocidades punta que harÃan palidecer a todo un Bugatti Veyron.
En su primera participación en las 24 horas de Le Mans, el joven belga Jacky Ickx protagonizó una demostración de sangre frÃa cuando, en lugar de salir corriendo a través de la pista, anduvo despacio, entró en el coche y, con tranquilidad, aseguró los cinturones de seguridad. Para él lo importante fue su propia seguridad, antes que una largada espectacular.
Ickx, a pesar de comenzar en última posición con su Ford GT40, se las arregló para ganar la carrera en un apretado final por tan sólo 120 metros de diferencia sobre el Porsche 908 de Herrmann/Larrousse.
Curiosamente, tras la victoria, en el trayecto hacia ParÃs, Ickx sufrió un accidente de coche del que salió ileso gracias al… cinturón de seguridad.








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