El Salón de Detroit sigue su marcha. Los periodistas ya se han marchado, las novedades “ecológicas” ya han aparecido en los medios, todo vuelve a la normalidad. Ahora llega el gran público, el americano medio, y hay que mostrar los coches que quieren ver: los típicos trucks, con el nuevo Ford F-150 a la cabeza.

ford-f150.jpg

Es un remedo de lo que ocurrió en el Salón de Frankfurt, pero al estilo local. Allí, las estrellas “ecológicas” de los primeros días (Mercedes F700, Cayenne híbrido, Opel Flextreme, etc.) fueron dejando paso a los verdaderos protagonistas del evento: los monstruos de Brabus, AMG, y tal , y tal y tal.

Ahora ocurre lo mismo en Detroit: los modelos “verdes” mostrados hasta ahora dan un paso atrás y los focos se dirigen a los que, a la postre, serán los grandes protagonistas de la muestra: los inmensos pick-up americanos, signo inconfundible del sueño americano.

Al frente de la formación, el Ford F-150. Desde hace tres décadas, el coche más vendido en los Estados Unidos. Con 680.000 unidades matriculadas en 2007, él solito vende más que Mercedes y BMW con sus gamas completas. Es el VW Golf del mercado USA.

En su presentación no podía faltar la música country y los sombreros de cowboy.

ford-f-150.jpg

La puesta en escena del Dodge RAM es aún más tradicional: junto a los banjos y los botos con espuelas, no podían faltar unas cuantas cabezas de ganado. Así es América al norte del Rio Pecos. A partir de ahora, lo más “ecológico” de la fiesta serán las cacas de las reses.

dodge-ram.jpg

detroit-dodge-ram.jpg