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Como ex-vendedor de coches nuevos me ha llamado la atención este artículo aparecido en Bussines Week, acerca de cómo trabaja uno de los mejores vendedores de coches de China y qué distinta es la filosofía de “atención al cliente”.

Lin Baojia es un vendedor de Toyota que parece, se especializa en el modelo Camry. A pesar de que un Toyota Camry cuesta en China desde los 27.000 a los 37.000 dólares, él percibe únicamente unos 14 dólares de comisión por un modelo con extras. Si el modelo que vende es uno de los básicos, la comisión cae a 7 (siete) dólares.

La concesionaria donde este vendedor trabaja es parte de un programa piloto de inmejorable atención al cliente que está brindando Toyota en China. Esto conlleva la obligación por parte de los vendedores, de estar 100% dedicados a la atención al cliente, incluso en las noches.

Cuando un cliente recibe el coche la ocasión se convierte en toda una ceremonia. Existen incluso salas acondicionadas para la recepción con espejos porque “a los clientes les gusta verse sentados al volante de su nuevo coche”.

El tal Baojia logra ganar unos 95 Euros al mes que parece que le permite vivir más o menos bien. Y no conduce un Camry, sino un Mitsubishi porque “el vendedor no debe conducir el mismo coche que el cliente, ya que debe estar por debajo de su nivel”.