Mientras los empleados de Jaguar y Land Rover prefieren a Tata, los concesionarios norteamericanos sufren con la idea de que Tata Motors sea quién dirija los destinos de Jaguar.

De acuerdo a la asociación de concesionarios Jaguar de EEUU, se teme por la imágen que deje entre la clientela poderosa y adinerada, la tutela de una compañía tercermundista hindú sobre una de las marcas con más prestigio y calidad del mundo. La oferta de Tata Motors por Jaguar se calcula en aproximadamente 2 billones mil millones de dólares.

Ya sabiendo de antemano el alto racismo que impera entre el norteamericano promedio (y Jaguar no es precisamente para el promedio, lo cual lo hace aún peor), no me espantan esta clase de noticias.