No me explico lo que les habrán contado, pero todo parece indicar que los empleados de Land Rover y Jaguar ¡preferirían que fuera Tata la que se hiciera cargo de ambas marcas!

Lo que no está tan claro es que a los futuros clientes les haga la misma gracia.

Si solo se trata de meter dinero, podría valer. Pero como Tata quiera meter mano en los procesos de desarrollo y producción, me temo que habrá que empezar a cavar las tumbas de estas dos emblemáticas marcas británicas.

Si la tutela de Ford ya fue un paso atrás (Jaguar haciendo berlinas de clase media y Land Rover totalmente fuera de juego en el desarrollo de propulsores alternativos cuando es la marca que más los necesita), el paso por las manos de Tata puede dejar a ambos fabricantes heridos de muerte.