El Toyota Highlander FCHV de hidrógeno (que hace unas semanas asombró a propios extraños con su excelente autonomía) sigue provocando esperanzadores titulares.

Esta vez ha sido en la península de Alaska, donde se ha sometido a pruebas de resistencia a bajas temperaturas en ambiente frío (condiciones muy adversas para la célula de combustible) y sobre carreteras en mal estado.

El Toyota recorrió los 3.700 kilómetros que separan Fairbanks de la ciudad canadiense de Vancouver sin contratiempos, apoyado por un vehículo cisterna encargado del repostaje.