Los filtros antipartículas (FAP) de los motores diesel pueden llegar a quedar dañados si solo se circula en tráfico urbano. Al igual que le sucede a muchos, necesitan de vez en cuando escapar de la ciudad.

Cada vez es más común que los coches diesel vengan equipados con el llamado filtro anti-partículas (FAP), cuya misión en retener gran parte de las partículas (hidrocarburos no quemados) que emiten por el tubo de escape.

Los más eficaces son los que se llaman "de circuito cerrado", capaces de atrapar más del 90 por ciento de estos contaminantes. A medida que el filtro se va saturando, el propio sistema realiza una función de limpieza quemándolos durante el funcionamiento del coche (cada 400-500 km, más o menos).

Pero cuando el vehículo es destinado básicamente al tráfico urbano, con trayectos cortos a regímenes bajos, estos ciclos de desatasco no se efectúan correctamente, y el filtro puede llegar a taponarse y quedar inservible.

Para evitar este problema, los propios fabricantes recomiendan realizar, cada cierto tiempo, recorridos más largos para que el filtro pueda regenerarse.

Serían itinerarios de unos 30-40 km. o con una duración de al menos 10-15 minutos con el motor "ligero de vueltas". De este modo, conseguiremos que el tubo de escape alcance los 600º de temperatura, el mínimo que necesita el sistema para mantenerse en buenas condiciones de uso.