En algunas películas más recientes, las persecuciones de coches están basadas en un concienzudo trabajo de edición y efectos especiales como es el caso de La Supremacía Bourne.

Por las calles de lo que parece Moscú no es fácil imaginarse lo que sería una persecución, pero creo que está muy bien hecha. Como muchos productos del cine masivo norteamericano, hay algo de exageración, pero vale la pena ver el trabajo de los pilotos de estos vehículos, de los que logro distinguir un Skoda (indestructible), el G-Wagen (el Mercedes G55), los Mercedes negros y los coches de policía (¿Trabant?).