El sueño de cualquier ciudadano que pueda permitírselo, aunque no sea un apasionado de los coches: poder aparcar el auto en la misma puerta de casa, aunque viva en un quinto piso.

Vivir en una urbanización de chalecitos adosados a las afueras de la ciudad puede tener sus ventajas, aparte del campito de golf. Una de las más valoradas es, sin duda, el no tener que perder muchos minutos buscando un sitio para aparcar al tener el garaje en la propia vivienda.

Los que viven en un bloque de pisos no suelen tener tanta suerte, salvo que dispongan del inhóspito garaje subterráneo. Al llegar a casa les espera la inevitable ronda por el barrio hasta encontrar un lugar para aparcar, una de las muchas lacras de las insufribles ciudades dormitorio.

Un estudio de arquitectura alemán buscó una solución novedosa hace un par de años: el Carloft, pisos de lujo con el garaje incorporado a la misma altura. El primer edificio de estas características se está acabando de construir en Berlin.

Los propietarios recibirán las llaves de su nueva casa antes de fin de año. Una vez instalados, su problema de aparcamiento estará cómodamente resuelto: conducirán su vehículo hasta un elevador gestionado electrónicamente (Carlift) que reconocerá el coche y lo subirá, con los pasajeros dentro, hasta el piso del propietario.

El último golpe de acelerador dejará el coche aparcado en la misma terraza (Carloggia), justo delante de la puerta de casa.

En esta maqueta se puede ver la fachada de este primer edificio de Berlin: la vivienda, el jardín de acceso, el garaje (Carloggia) y el elevador acristalado (Carlift).

No hay duda de que son pisos para clientes con un alto poder adquisitivo, lo que convertirá al edificio en un auténtico escaparate de coches de ensueño.

Ya hay previstas construcciones similares en Frankfurt, Munich y Londres.