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A veces lo que toma años de desarrollo e inversiones millonarias resulta fútil en comparación al esfuerzo de uno sólo y al mismo tiempo, asombroso.

Y es que en una escuela secundaria de Alaska un estudiante convirtió su maltratado escarabajo de 1971 en un coche experimental movido por electricidad. A pesar de que la conversión se hizo a través de un kit que se comercializa por internet, el proyecto llevó meses previos de investigación y un gasto total de 3.500 dólares.

Nadie dice qué autonomía tiene, cuánto es el tiempo que tarda en recargar las baterías, o si al menos funciona; pero no se puede negar que fue un excelente trabajo para el cole.

TreeHugger